Trabajamos en una apartada aldea del noreste de la Provincia de Segovia. El hermoso paraje natural, las limitaciones normativas y económicas (además del sentido común) nos sugerían que el proyecto debía respetar esa armonía con una actuación contenida. El solar en pronunciada pendiente tiene unas espectaculares vistas hacia el poniente. Todas las casas del pueblo-situado más arriba en la ladera son de piedra y cubiertas de teja vieja.
El aliciente de las casas es sin duda esa panorámica, por lo que planteamos una pieza muy cerrada, como las construcciones tradicionales, pero con un gran ojo mirando al paisaje. La planta, cuadrada, se organiza en seminiveles entrando por la cota superior, en la que todas las zonas comunes forman un único espacio de toda la dimensión de la planta. Bajando otro tramo de escaleras, la zona de padres y abajo del todo, dos dormitorios más con una bodega. El volumen se hinca en el suelo y su cubierta cae paralela a la pendiente natural del terreno para ser lo más discreto posible desde lo alto de la ladera.
El material es necesariamente mampostería de piedra del lugar y la cubierta, ante la dificultad de conseguir teja vieja, se acaba con la misma piedra dando continuidad material y solidez a todo el volumen.






