Buenaventura Beach Golf Resort es un conjunto residencial y hotelero de lujo consolidado en un privilegiado y frondoso enclave al borde del océano Pacífico.
A pesar del crecimiento que ha tenido el desarrollo en los años previos, tiene una incompleta oferta de espacios de restauración.
De esta necesidad surge la pregunta que detona el encargo y el proyecto: ¿Cómo generar un lugar de encuentro que agrupe cafeterías y restaurantes que provean de fruta fresca y pescado recién recogido por los pescadores locales, que sea atractivo e informal a la vez?
Además es necesario cubrir esta necesidad lo antes posible y con una solución que pueda ser temporal y económica.
Encontramos que los promotores habían acumulado a lo largo de los años diversos contenedores marítimos que tenían en desuso. Surge de ahí la idea de utilizarlos para armar el proyecto, resolviendo así la necesidad de puesta en marcha rápida y la minimización del gasto.
Creamos un recinto parcialmente cerrado que se organiza en torno a dos enormes árboles existentes. Los contenedores se colocan en un zigzag que genera rincones triangulares que sirven de terrazas con mesas que dan servicio a los distintos restaurantes. Hacia el lado público se diseña un corredor adoquinado que recorre el visitante y da un pavimento adecuado a las barras que dan servicio directamente desde los locales. Este pavimento conecta con las sendas peatonales existentes en la marina, por las que van a llegar los usuarios.
Sobre los contenedores se instala una ligera marquesina que vuela sombreando el corredor y genera una segunda cubierta ventilada que protege por un lado, de la lluvia y por otro, del sobrecalentamiento los techos de los locales al generar una doble cubierta con ventilación entre las dos, solución común en climas tropicales.










