Lujo rural: Vivienda unifamiliar en Segovia

Respeto al patrimonio e integración en un casco histórico rural. Equilibrio entre arquitectura vernácula y espacios contemporáneos.

Proyecto

Vivienda unifamiliar en Basardilla, Segovia.

Arquitecto

Rodrigo Muñoz.

COLABORADORES

Patricia Galán, GV408 (estructuras), Ignacio Delgado (mediciones y presupuesto), Dolores Ayuso (estudio energético), Santiago Maroto (dirección de ejecución).

Constructora

Scale Construcción.

Cliente

Privado

FECHA

2021-2026

Ubicación

Basardilla, Segovia.

   Diseñamos esta vivienda para una familia reconstituida con tres retos:

-La casa se ubica en un amplio terreno con un jardín posterior en el casco histórico de un pueblo cercano a Segovia, justo enfrente de la Iglesia (que es un bien de interés cultural).

-La propiedad tiene un antiguo horno de pan tradicional catalogado como patrimonio histórico y que ha de ser conservado e integrado en la nueva edificación.

-Los clientes desean un diseño muy singular de vivienda limpia y moderna además de tener unas necesidades muy específicas para que la casa encaje con su estilo de vida.

   La panera y el zaguán:

Los futuros habitantes de la casa entienden que, dado el valor histórico de la panera (el horno de pan), esta preexistencia debe ser visible y accesible por los vecinos y visitantes a pesar de que está en el interior de una propiedad privada.

Para conseguir este objetivo, se entra al edificio a través de un gran portón corredero que, una vez abierto, permite al viandante ver la boca del horno desde la calle. El visitante se puede acercar a él y quedar protegido en un zaguán exterior cubierto que antecede a la puerta de la vivienda.

   Volumetría y contexto urbano:

La manzana en la que se encuentra el terreno mantiene un perfil de viviendas de una planta, cubiertas inclinadas de teja y fachadas hacia la estrecha calle del Barbero.

Parecería que la forma más amable con el contexto de introducir una nueva edificación (de tres niveles) sería conservar esa baja altura hacia el exterior y los terrenos colindantes, manteniendo la altura de cornisa existente hacia la calle.

El proyecto propone conservar un sólo nivel en la mayoría de la alineación a la calle Barbero y sólo crecer a dos alturas en la esquina del horno, lo que permite crear el citado zaguán. La parte más alta del volumen se aleja de la calle y la iglesia, reduciendo su impacto visual. El zaguán se abre hacia un jardín interior que hace de colchón entre el espacio público y el privado.

Este jardín se separa de la calle con un muro con tejadillo y un gran hueco enrejado que conecta la visión entre exterior e interior. Esta solución de muro reproduce un invariante de la arquitectura vernácula del pueblo.

   Secuencia espacial:

El interior de la vivienda desarrolla una sorprendente secuencia de estancias.

Se accede desde un vestíbulo en triple altura con una escalera escultórica que une las tres plantas. En la planta baja el área social es un espacio largo y continuo, un vacío que atraviesa la casa conectando visualmente el jardín interior con su piscina, el salón, la cocina, el patio de acceso y la calle. Todos los espacios están abiertos a los demás, sin puertas, pero su correcta yuxtaposición junto con la variación de altura de los techos les confiere la independencia necesaria.

En la planta intermedia, destinada a los padres, la habitación principal tiene un diseño singular: la cama se coloca en el centro, pudiendo rodearse y mira a través de un gran ventanal a la iglesia local. Adicionalmente, dos grandes vestidores con armarios que no llegan al techo, dan límite al espacio e iluminación indirecta por reflexión.

La planta bajo-cubierta, destinada a las hijas, gana un segundo espacio social justo encima del salón de altura y media. Un truco en la sección, bajando unos escalones en ese espacio, permite conseguir la altura suficiente para que tenga fachada y vistas hacia el jardín y el horizonte.

   Materialidad exterior:

Actuar en un casco histórico rural conlleva el reto de encontrar un equilibrio, ¿cómo construir un edificio nuevo sin imitar lo antiguo?, ¿cómo mostrar que no estamos haciendo una falsa construcción histórica, pero a su vez integrarse respetando la identidad del pueblo? 

Como las casas tradicionales, nuestro volumen es principalmente un prisma con cubierta inclinada a dos aguas y teja a la segoviana

También con voluntad de integración, los muros de nuestro proyecto se construyen con piedra caliza de la zona y zonas de revoco de mortero bastardo de cal. Nos fijamos en la materialidad de los muros que tiene la iglesia y la cercana casa del cura en donde hay alternancia entre revoco y piedra.

La disposición de ventanas en la casa recuerda también a las construcciones tradicionales, con huecos desordenados de distintos tamaños que aparecen allá donde piden las estancias interiores, enmarcando entradas de luz y vistas. 

Es aquí donde la vivienda expresa su construcción contemporánea: las ventanas son mucho mayores de lo habitual y se destacan con unos recercados de acero que, a modo de cajas negras, sobresalen ligeramente del plano de fachada.

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